Liliana Fernández

Nacida en la Capital Federal de la República Argentina, hoy Ciudad Autónoma De Bs. As.
Desde pequeña estuvo en contacto con el arte ya que su padre fue cantante lírico y su madre artista plástica.
Eligió expresarse a través de lo visual, usando este lenguaje como herramienta para transmitir diferentes inquietudes de su espíritu y su pensamiento.
Finalizó sus estudios como Maestra Normal en la escuela pública.
Cursó su carrera universitaria en el IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte) egresando como Licenciada en Artes Visuales orientación Pintura, otorgado por la UNA (Universidad Nacional de las Artes).
Basó su tesis en la idea de la trama como contenedora y emergente de la realidad social e individual en la que todos estamos inmersos, siendo el arte, en su opinión, el recurso expresivo más notorio, que emana y se nutre desde lo profundo de un todo envolvente y atrapante, al que puede descubrir y modificar mostrando partes de su internalidad.
Organiza permanentemente las series de sus obras basándose en ideas, pensamientos y sentimientos que fundamenta sumergiéndose en la filosofía, la psicología y la sociología.
Utiliza diferentes materiales y técnicas, en muchas de ellas introduce elementos reciclados que le brindan numerosas posibilidades expresivas, logrando multiplicidad de texturas táctiles y visuales.
Desarrolló parte de su creatividad trabajando durante casi veinte años como diseñadora.
Formó parte de la cátedra del IUNA Proyectual de Pintura Licenciada Cristina Minacori como ayudante ad honorem.
Participó de múltiples exposiciones colectivas y algunas individuales.
Realizó esculturas de pequeño formato en cemento y bronce y numerosas piezas de cerámica.
Ama el grabado, sobre todo los procesos en los que se utilizan matrices en metal y/o madera.
Sus trabajos se completan cuando el proceso visual que realiza es presentado ante el observador, que lo transforma, así un ciclo que comienza siendo individual finaliza enriquecido por un otro que logra reelaborarlo, validando su existencia.
Valora infinitamente la interpretación que todo espectador realiza de su obra, sin tener en cuenta rangos de edad, origen o nivel intelectual, ya que según su pensamiento la espontaneidad de la percepción enriquece todo proceso de exhibición.